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QUIÉN FUE SAN FERMÍN
San Fermín, primer obispo de Pamplona
San Fermín es uno de los santos más conocidos del mundo, sobre todo gracias a las fiestas que cada año se celebran en su honor en Pamplona, capital de Navarra. Estas celebraciones, conocidas como Sanfermines, tienen lugar del 6 al 14 de julio y son famosas internacionalmente por el encierro de toros. Sin embargo, esta popularidad ha hecho que muchas personas conozcan al santo solo por el aspecto festivo, olvidando que su importancia se debe principalmente a su vida de fe, su predicación del Evangelio y su martirio.
Según la tradición, san Fermín vivió en la segunda mitad del siglo III y es considerado el primer obispo de Pamplona. Posteriormente desarrolló una intensa labor misionera en las Galias y fue obispo en Amiens, ciudad en la que sufrió el martirio. Aunque algunos autores han propuesto que pudo vivir en el siglo I, la tradición más extendida lo sitúa durante las persecuciones del emperador Diocletian. Las noticias sobre su vida proceden principalmente de las Actas de su vida y martirio, redactadas probablemente en el siglo VI, donde se mezclan datos históricos con elementos legendarios propios de la tradición hagiográfica.
La tradición sitúa su nacimiento en Pamplona hacia mediados del siglo III, en la ciudad romana de Pompaelo. Era hijo del senador Firmo y de Eugenia, que practicaban la religión romana hasta la llegada del presbítero Honesto, misionero cristiano procedente de Nimes y discípulo del obispo Saturninus of Toulouse. La predicación de este último provocó numerosas conversiones, entre ellas la de la familia de Fermín.
Tras su bautismo, Fermín fue educado en la fe cristiana por Honesto, quien dirigió su formación intelectual y religiosa. Cuando alcanzó la edad adecuada fue enviado a Toulouse para recibir la ordenación sacerdotal y más tarde fue consagrado obispo con la misión de anunciar el Evangelio.
San Saturnino
Alrededor de los treinta años inició su actividad misionera fuera de su tierra. Cruzó los Pirineos y predicó en diversas regiones de las Galias, donde contribuyó a la conversión de numerosos paganos y al fortalecimiento de las primeras comunidades cristianas. Finalmente llegó a Amiens, donde su predicación tuvo gran éxito y logró convertir a muchos habitantes.
Sin embargo, su actividad provocó la oposición de las autoridades y de los sacerdotes paganos. Durante la persecución contra los cristianos ordenada por Diocleciano fue detenido y encarcelado. A pesar de las amenazas, permaneció firme en su fe, por lo que fue ejecutado en secreto.
San Fermín fue decapitado durante la noche, probablemente el 25 de septiembre del año 303. Su cuerpo fue recogido por el senador Faustiniano, convertido al cristianismo por el propio santo, y enterrado cerca de Amiens.
La celebración litúrgica de san Fermín ha tenido varias fechas: el 13 de enero recuerda el hallazgo de sus reliquias, el 25 de septiembre su martirio y el 10 de octubre su llegada a Amiens. Sin embargo, en Pamplona se fijó definitivamente el 7 de julio como día principal de su fiesta en 1591, para hacerla coincidir con la feria de ganado y con una época de mejor clima. Desde entonces, esta fecha se ha convertido en una de las celebraciones más conocidas de la ciudad y ha contribuido a difundir la figura de san Fermín por todo el mundo.
En el siglo XVII surgió una disputa entre los devotos de san Fermín y los de San Francisco Xavier. Finalmente, el papa Alexander VII declaró en 1657 a ambos santos copatronos de Navarra.