Capillas > Capilla V. Soledad
LA DOLOROSA SOLEDAD DE MARÍA
Aunque el paso de La Soledad no pertenece a la Hermandad, sino al Excmo. Ayuntamiento de Pamplona, y se custodia en su capilla bajo el coro de la parroquia de Iglesia de San Lorenzo, ocupa un lugar de honor en nuestra procesión y en la profunda devoción de los pamploneses.
La actual imagen fue esculpida en 1883 por el artista catalán Rosendo Nobas, quien supo plasmar con extraordinaria sensibilidad el dolor sereno y resignado de la Virgen. Se trata de una imagen “de vestir”, tallada en rostro y manos, cuya expresividad —la mirada elevada al cielo y las manos entrelazadas por el sufrimiento— ha conmovido a generaciones enteras. La prensa de la época destacó la calidad de la obra y la intensa emoción que despertaba en quienes la contemplaban.
La devoción a La Soledad en Pamplona se remonta al siglo XVI. Ya en 1602 se fundó la Cofradía de la Soledad, que llegó a contar con numerosos cofrades y protagonizó desde comienzos del siglo XVII la procesión del Viernes Santo, antecedente directo de la actual. Con el paso del tiempo, la imagen y su culto fueron trasladándose por distintos templos de la ciudad hasta quedar definitivamente vinculados a San Lorenzo.
Especial relevancia tuvo el año 1960, cuando la Virgen estrenó el manto bordado por las Madres Adoratrices, sufragado en gran parte por suscripción popular, y que luce en los actos más solemnes.
En la semana previa a la Semana Santa se celebra en San Lorenzo el tradicional septenario en honor de La Soledad, culminando con la emotiva procesión del Traslado hasta la Catedral y su posterior Retorno en la medianoche del Viernes Santo, manifestaciones vivas de una devoción que sigue profundamente arraigada en el corazón de Pamplona.