La tradición sitúa el origen del cristianismo en Pamplona en el siglo III, con la predicación de san Saturnino (san Cernin), obispo de Toulouse, quien habría convertido al senador Firmo y a su hijo Fermín, considerado primer obispo de la ciudad. Más allá de la historicidad de estos relatos, la Iglesia navarra venera a Saturnino como primer transmisor de la fe y a Fermín como su primer receptor autóctono. Históricamente, puede afirmarse que el cristianismo estaba ya asentado en Pamplona a finales del siglo IV. El primer obispo documentado es Liliolo, citado en el III Concilio de Toledo (589). Tras la invasión musulmana (711), no hay noticias de obispos hasta el año 829, coincidiendo con el nacimiento del reino pamplonés.
Parroquia
Archidiócesis de Pamplona y Tudela
En la Edad Media, al calor del Camino de Santiago, florecieron los principales núcleos urbanos y destacaron monasterios como Leyre, Irache, Fitero, Iranzu y La Oliva por su influencia religiosa y cultural. En el siglo XIII, el territorio navarro quedó repartido en seis diócesis, con amplias jurisdicciones compartidas entre obispos navarros, aragoneses, castellanos y franceses. Con el tiempo se produjeron diversas modificaciones territoriales: en los siglos XVI al XIX se incorporaron o segregaron distintos territorios.
En 1783 se erigió la diócesis de Tudela, que más tarde quedó bajo administración apostólica y desde 1955 pasó a depender de Pamplona. Ese mismo año se ajustaron los límites eclesiásticos a los civiles de Navarra. En 1956, por bula de Pío XII, Pamplona fue elevada a archidiócesis metropolitana. La unión definitiva de Pamplona y Tudela se produjo en 1984 por decisión de Juan Pablo II.
En época reciente, han ocupado la sede Mons. Fernando Sebastián Aguilar (1993), Mons. Francisco Pérez González (2007); y como obispo auxiliar, Mons. Juan Antonio Aznárez Cobo (2012).