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EL PASO DE LA DOLOROSA
Fuente: D. Ramón Reta Munárriz (+)
Ex-Prior de la Hermandad de la Paz y Caridad
La imagen de Nuestra Señora de los Dolores, conocida popularmente como La Dolorosa, es el paso procesional más antiguo de Pamplona y el único que no pertenece a la Hermandad de la Pasión del Señor, sino al Ayuntamiento de la ciudad. Su autor fue el escultor Rosendo Nobas y Ballbé (1838-1891), destacado artista formado en la Escuela de la Lonja de Barcelona y uno de los mejores discípulos de los Vallmitjana, conocido también por su labor en la restauración de la técnica de la terracota.
El origen indirecto de la actual imagen se remonta al 21 de julio de 1867, cuando la pamplonesa Sofía Villanueva Armendáriz, viuda de 30 años y gran devota de la Virgen Dolorosa, redactó su testamento en Tolosa poco antes de morir. En él dejó para la imagen que salía en procesión el Viernes Santo un manto de terciopelo negro bordado en oro, o en su defecto 10.800 reales de vellón. Quince años después, al cobrarse esta herencia, el Ayuntamiento encargó el manto a la casa Roca y Casadevall de Barcelona. La riqueza de la prenda hizo pensar que la antigua imagen no estaba a su altura, por lo que se decidió encargar una nueva talla a Rosendo Nobas.
El escultor realizó la obra en dos fases. En 1883 entregó el busto y las manos con brazos. La imagen fue expuesta en el Ayuntamiento y causó gran impresión, destacándose en la prensa la intensidad expresiva de su rostro, capaz de transmitir un dolor profundo y resignado. Ese mismo año se adaptaron las andas para que pudiera procesionar en Semana Santa, aunque su estreno no fue afortunado, pues una fuerte lluvia obligó a suspender la procesión y regresar al templo de San Agustín.
En 1884 Nobas completó la escultura con el cuerpo y las extremidades. Durante mucho tiempo se pensó que la imagen era de vestir y que solo tenía rostro y manos, pero en realidad se trata de una talla completa, con pies, cabello y anatomía detallada. La figura presenta la pierna derecha ligeramente flexionada, como si caminara hacia la cruz de su Hijo.
El Ayuntamiento, propietario de la imagen, encargó a la Hermandad de la Paz y Caridad su custodia y el honor de portarla en procesión, tarea que sigue realizando hasta hoy. Inicialmente el paso era llevado por cuatro portadores, número que aumentó a seis en 1885 tras reforzarse las andas.
En 1928 se construyeron nuevas andas diseñadas por el arquitecto Víctor Eusa, ampliando el número de portadores a doce. Posteriormente se realizaron diversas modificaciones: en 1942 se añadieron caballetes y se reorganizó el sistema de carga; en 1951 se renovó la iluminación con cuatro grandes candelabros y se elevó la imagen para mejorar su visibilidad.
A comienzos de los años 1960-61, el manto original estaba muy deteriorado. El Ayuntamiento promovió entonces una suscripción popular para financiar uno nuevo, logrando una gran participación ciudadana. El nuevo manto, bordado por las Madres Adoratrices de Pamplona, costó 375.000 pesetas y obligó a modificar el paso, que adoptó su estructura de 28 portadores y en la actualidad con 32 portadores.
Desde entonces se han realizado diversas restauraciones y mejoras, como la limpieza de la talla en 1974, la instalación de un camerino con cristal blindado en 1990 o la recuperación de las luminarias en el año 2000.
La Hermandad de la Paz y Caridad continúa portando con orgullo esta histórica imagen, recordando siempre su lema tradicional dirigido a los condenados en sus últimos momentos:
«Ten valor y confía en Dios».